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Corrección de manuscritos

Has terminado la novela y la has revisado tres veces. Sabes que todavía quedan erratas, que hay frases que se enredan y que las rayas de diálogo no están siempre igual, pero llega un momento en que estás demasiado familiarizado con el texto y dejas de detectar esos errores. Cada vez que abres el archivo, sabes lo que querías escribir y es eso lo que lees, aunque en la página ponga otra cosa. Para eso está la corrección: para que otra persona lea el texto con distancia, siguiendo la norma y fijándose en aquello que al autor se le puede escapar, y se lo devuelva marcado para que él decida qué cambios quiere hacer.

Qué es y qué no es

La corrección trabaja sobre tu texto: entra en el manuscrito frase a frase y lo deja limpio. No es lo mismo que un informe de lectura, que valora la obra —la estructura, los personajes, el ritmo— y no toca ni una coma. Son dos oficios distintos y el orden importa, y de eso hablamos más abajo.

Tampoco es pasar el corrector de Word. Un corrector automático no sabe si «pijo» es una errata o es como habla tu personaje murciano, no distingue una repetición descuidada de una anáfora buscada, y marcará en rojo justamente aquello que hace que tu novela suene a ti. Aquí eso no pasa, y más abajo se explica por qué con detalle.

Los dos niveles

No todos los manuscritos necesitan lo mismo, y pagar de más no mejora el resultado. Estos son los dos niveles, con lo que entra en cada uno:

Nivel de correcciónQué revisa
OrtotipográficaErratas, ortografía, puntuación, rayas de diálogo, mayúsculas y cursivas
Qué se hace en la corrección ortotipográfica

Se trabaja sobre tu manuscrito y se te devuelve con control de cambios real de Word: cada intervención aparece marcada, con lo eliminado tachado y lo añadido subrayado, y tú aceptas o rechazas una por una. No hay ningún cambio impuesto. Se abre igual en Word, en LibreOffice y en Google Docs.

Entran las erratas, la ortografía y las tildes, la puntuación, las rayas de diálogo y su espaciado, las comillas —angulares en español, no inglesas—, las mayúsculas, las cursivas, los espacios dobles y los puntos suspensivos. Es la primera capa que revisa cualquier editorial al recibir un original.

CompletaLo anterior más gramática y estilo: ambigüedades, repeticiones, tiempos verbales, frases enrevesadas
Qué se hace en la corrección completa

Lo anterior más la lengua: concordancias, tiempos verbales, régimen preposicional, laísmos y leísmos, gerundios mal empleados, repeticiones cercanas, muletillas y frases que se enredan sobre sí mismas.

Y una cosa que conviene decir por escrito: no se toca tu voz. Los coloquialismos, los dialectalismos, el habla propia de cada personaje y la puntuación expresiva se respetan, y se te dice cuáles se han respetado y por qué. Un corrector automático los marca todos en rojo; aquí no, porque forman parte de la voz del texto.

Se entrega además un resumen con el recuento de cambios por categoría y los errores que más se repiten en tu escritura. Eso es lo que hace que la siguiente corrección te salga más barata: las páginas nuevas ya nacen limpias.

El precio depende de la extensión del manuscrito y del nivel que necesite, y esas dos cosas no se saben hasta haber visto el texto. Lo que hacemos es leer una muestra, decirte qué nivel te hace falta y pasarte un presupuesto cerrado por escrito, con el plazo, antes de empezar. Puedes pedirlo desde la página de contacto o en el formulario que hay al final de esta página.

Y muchas veces basta la ortotipográfica. Si la prosa ya está trabajada y lo que quedan son erratas, comillas desparejadas y rayas de diálogo, no hace falta ir al nivel completo. Cuando hay un informe de lectura de por medio, es el propio informe el que dice qué nivel necesita tu texto en concreto; y si no lo hay, te lo decimos antes de aceptar el encargo, aunque eso suponga un trabajo más corto.

Cómo se trabaja, en concreto

Recibes tu propio archivo de vuelta, con control de cambios real de Word. Cada intervención aparece marcada: lo eliminado tachado, lo añadido subrayado, y una barra en el margen que te indica qué párrafos se han tocado. Vas cambio por cambio y aceptas o rechazas cada uno. No hay ni una sola modificación impuesta: al final, la que decide eres tú.

El archivo se abre igual en Word, en LibreOffice Writer y en Google Docs, así que no necesitas comprar nada para revisarlo. En Word la pestaña es «Revisar»; en LibreOffice, «Editar → Control de cambios → Gestionar»; en Google Docs los cambios aparecen como sugerencias.

Y con el manuscrito va un documento aparte con el resumen: cuántos cambios se han hecho de cada tipo y cuáles son los errores que más se repiten en tu escritura, con ejemplos tuyos. Esa es la parte que de verdad te ahorra dinero la próxima vez, porque las páginas que escribas después ya nacen limpias.

Lo que no se toca: tu voz

Conviene dejarlo dicho por escrito, porque es donde una corrección mal entendida puede estropear un libro.

No se corrigen los coloquialismos, los dialectalismos ni la forma de hablar de cada personaje. Si tus personajes dicen «enamorao», «pa», «nenico» o «acho», eso se queda. Si el andaluz de tu novela cecea, cecea. Si el catalán de una escena aparece sin traducir porque así tiene que ser, se queda sin traducir. Tampoco se toca la puntuación expresiva —las mayúsculas de un grito, los alargamientos de una palabra— cuando es coherente a lo largo del texto.

Y no se queda en una promesa: en el resumen final se te indica cuáles se han respetado y por qué, para que veas que fue una decisión y no un descuido. Muy a menudo esas formas son las que dan voz propia a los personajes.

Cuando hay duda —cuando algo puede ser error o puede ser intención— no se corrige: se marca como duda y se pregunta. Y las sugerencias de más calado, las que afectan al ritmo o al orden de la información, van como comentario, nunca como cambio.

Cuándo corregir, y cuándo esperar

El orden que ahorra dinero es este: primero el informe, después la corrección. Corregir frase a frase un texto al que todavía le vas a mover capítulos enteros es pagar dos veces por el mismo trabajo: lo que se corrija hoy y se reescriba mañana se corrige otra vez.

Por eso, si nos escribes con un manuscrito que todavía no ha pasado por una valoración de conjunto, lo primero que haremos es decírtelo. Puede que la respuesta sea que corrijamos ya —si la novela está cerrada y solo le falta el pulido, adelante— y puede que sea que esperes. Preferimos perder un encargo a cobrarte por un trabajo que va a haber que repetir.

Si quieres entender mejor los tipos de corrección que existen y lo que se cobra en el mercado español, en el blog está la guía de qué hace un corrector de estilo y cuánto cuesta.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre la ortotipográfica y la completa?

La ortotipográfica entra en lo objetivo: erratas, ortografía y tildes, puntuación, rayas de diálogo, comillas —angulares en español, no inglesas—, mayúsculas, cursivas, espacios dobles y puntos suspensivos. Es la capa que ve una imprenta antes que nadie. La completa añade la lengua: concordancias, tiempos verbales, régimen preposicional, laísmos y leísmos, gerundios mal empleados, repeticiones cercanas, muletillas y frases que se enredan sobre sí mismas.

¿Vas a cambiarme el estilo?

No. La regla es que se corrige, no se reescribe. Lo que es error objetivo se marca; lo que es mejora clara se propone y tú la aceptas o la rechazas; y lo que es criterio tuyo —el registro, la voz de un personaje, una licencia deliberada— no se toca. Si algo puede ser las dos cosas, se pregunta antes.

¿Cuánto tarda?

Depende de la extensión y del nivel, y se acuerda caso por caso al aceptar el encargo, con fecha cerrada. La corrección lleva bastantes más horas que un informe, así que conviene contar con margen.

¿Cuánto cuesta corregir una novela?

Depende de dos cosas: de cuántas palabras tenga el manuscrito y del nivel de corrección que necesite, que no siempre es el más caro. Por eso no hay una tarifa publicada en la web. Nos escribes contándonos qué has escrito, miramos una muestra del texto y te pasamos un presupuesto cerrado por escrito, con el plazo, antes de que tengas que decidir nada. Puedes pedirlo desde la página de contacto o en el formulario de aquí abajo, y no compromete a nada.

¿Puedo pedir solo la corrección, sin informe?

Sí, si la novela ya está cerrada. Lo que no hacemos es corregir un texto que todavía va a cambiar de forma: en ese caso te lo decimos y decides tú.

¿Qué pasa con los derechos de mi manuscrito?

La obra es tuya y sigue siéndolo. El manuscrito se usa solo para hacer el trabajo, no se comparte con nadie, no se conserva una vez entregado y no se adquiere ningún derecho sobre él.

¿Corriges poesía o ensayo?

No. Narrativa —novela y colección de relatos, cualquier género, para adulto o juvenil—. En poesía y ensayo no podemos aportar el criterio que hace falta, y preferimos decirlo antes que aceptar el encargo.

Cuéntanos qué has escrito

Rellena esto y te contestamos personalmente: te decimos qué nivel de corrección necesita tu texto, qué presupuesto tiene según la extensión y para cuándo lo tendrías. No se paga nada aquí. Si te encaja lo que te proponemos, te enviamos entonces el enlace de pago; si no, no pasa nada y no hay compromiso.

✓ Recibido. Te contestamos personalmente en un par de días laborables al correo que nos has dejado.
No se ha podido enviar el formulario. Escríbenos directamente a informeslectura@letrasespanolas.org contándonos género, extensión y en qué punto estás, y te contestamos igual.