Cómo titular tu novela: técnicas, criterios y errores frecuentes
El título de una novela hace más trabajo del que parece. Es lo primero que ve un lector, lo que decide si coge el libro de la estantería, lo que el algoritmo de Amazon usa para posicionarlo, lo que el periodista usa en la reseña, lo que el lector recuerda o no cuando recomienda el libro a un amigo. Un mal título puede hundir un buen libro. Un buen título puede hacer que un libro mediocre llegue a mucha más gente.
Y sin embargo, la mayoría de los escritores dedican infinitamente más tiempo a la primera frase de su novela que al título.
Qué tiene que hacer un buen título
Un buen título de novela no tiene que hacer todas estas cosas a la vez, pero tiene que hacer al menos dos o tres de ellas con claridad.
Tiene que ser memorable: fácil de retener, fácil de repetir, difícil de confundir con otro título. Los títulos de una o dos palabras tienen ventaja aquí, aunque no es una regla universal.
Tiene que generar curiosidad o expectativa: algo en el título tiene que hacer que el lector quiera saber más. Puede ser una promesa, una pregunta implícita, una tensión, algo que no acaba de entenderse del todo hasta leer el libro.
Tiene que encajar con el género: los lectores han desarrollado una sensibilidad para los títulos que pertenecen a su género favorito. Un título de novela negra suena diferente a uno de romance o de fantasía épica. Ir contra esa convención puede ser una apuesta interesante, pero tiene que ser una decisión consciente.
Tiene que funcionar en voz alta: los títulos que son difíciles de pronunciar o que suenan raro cuando se dicen en voz alta tienen una desventaja real en la transmisión boca a boca.
Los tipos de títulos que funcionan
El título-personaje
El nombre del protagonista como título es una tradición tan antigua como la novela misma. Funciona cuando el personaje es tan singular que su nombre ya contiene una promesa. El riesgo es que sin contexto previo, un nombre propio no le dice nada al lector que no conoce el libro.
El título-imagen
Una imagen concreta que condensa algo esencial de la novela sin explicarla. Los mejores títulos de este tipo tienen una tensión interna: dos elementos que no encajan de forma obvia, o una imagen que es a la vez cotidiana y extraña. Este tipo de título tiene mucho recorrido en la literatura española contemporánea.
El título-pregunta o título-paradoja
Un título que plantea una pregunta implícita o que contiene una contradicción aparente. Genera curiosidad de forma casi automática porque el cerebro humano necesita resolver las preguntas que se le plantean.
El título-lugar
Un lugar concreto como título funciona bien en novelas donde el territorio es un elemento central de la trama. Tiene la ventaja de anclar el libro en un mundo específico y de generar expectativas geográficas y atmosféricas.
Los errores más frecuentes al titular
El primero es el título demasiado descriptivo: el título que resume el argumento en lugar de abrirlo. "La historia de una mujer que busca a su madre" describe, no evoca. Los títulos descriptivos son seguros pero olvidables.
El segundo es el título demasiado críptico: el título que solo tiene sentido después de leer el libro. Un título puede tener una segunda lectura más profunda para quien ya conoce la novela, pero tiene que funcionar también para quien no la conoce.
El tercero es el título prestado: el título que recuerda demasiado a otro título famoso. Aunque no sea intencional, la asociación existe y puede trabajar en contra del libro.
El cuarto es el título que no encaja con el género: una novela negra con un título que suena a novela romántica crea una disonancia que confunde al lector potencial y dificulta el posicionamiento editorial.
El título provisional y cuándo cambiarlo
Muchos escritores trabajan con un título provisional durante todo el proceso de escritura que luego cambian antes de publicar. Eso es completamente normal y saludable. El título que necesitas mientras escribes no tiene que ser el mismo que necesitas cuando publicas: uno te orienta a ti, el otro orienta al lector.
El momento de tomarse el título en serio es cuando el manuscrito está terminado y empieza el proceso de búsqueda de editorial. En ese momento el título forma parte de la propuesta y contribuye a la primera impresión.
Lo que opina la editorial sobre tu título
Conviene saber que los editores cambian títulos con bastante frecuencia. Hay libros que llegan a la editorial con un título y se publican con otro completamente diferente. Si firmaste un contrato, el título final suele ser una decisión conjunta entre autor y editorial, con mayor o menor peso de cada parte según el contrato y el nivel de negociación del autor.
Esto no significa que tu título no importe: un buen título en la propuesta inicial da una buena impresión y puede acabar siendo el definitivo. Pero si el editor propone un cambio, escúchale antes de resistirte: tiene información sobre el mercado que tú no tienes. Conviene revisar cómo queda regulado esto en el contrato editorial antes de firmar.
Cómo comprobar que tu título está libre
Antes de darlo por bueno, haz tres comprobaciones que cuestan cinco minutos: búscalo en Amazon (¿hay ya un libro conocido con ese título?), búscalo en Google entre comillas (¿compites con una película, una canción o una marca?) y consulta la base de datos del ISBN del Ministerio de Cultura, que recoge lo publicado en España.
Los títulos no se registran como marca salvo casos excepcionales, así que repetir uno no es ilegal. El problema no es jurídico, es de visibilidad: si tu novela se llama igual que un superventas, tus lectores no van a encontrarte.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas palabras debe tener el título de una novela?
No hay una cifra obligatoria, pero los títulos de una a cuatro palabras son los más fáciles de recordar y de repetir de boca en boca. Los títulos largos funcionan cuando la propia longitud es el efecto buscado —los títulos irónicos, los de tono literario—, no cuando son largos por indecisión.
¿Se puede repetir un título que ya existe?
Legalmente sí: hay muchas novelas distintas con el mismo título. Comercialmente es mala idea, porque compites en las búsquedas con un libro que ya está posicionado. Haz las tres comprobaciones de la sección anterior antes de decidir.
¿Cuándo hay que elegir el título definitivo?
Al final. Trabaja con un título provisional mientras escribes y decide el definitivo cuando la novela esté terminada: hasta entonces no sabes del todo de qué va tu libro. Muchos títulos buenos aparecen en el propio texto, en una frase que ya habías escrito sin darle importancia.
¿Puede la editorial cambiar el título de mi novela?
Sí, y es frecuente. Suele ser una decisión conjunta recogida en el contrato, con más o menos peso del autor según lo que se haya negociado. Si vas a enviar el manuscrito, el título entra además en la carta de presentación: es lo primero que lee el editor.